Necaxa alineó un 3-5-2 con rotación moderada: diez de once titulares tienen participación regular, pero O. González entró al once con apenas 61 minutos en toda la temporada, señal de que Gago apostó por un perfil de bajo rodaje en ataque; sin bajas reportadas y con el DT ya en su segundo año al mando, el esquema luce más asentado aunque sigue siendo un proceso en construcción.
Cruz Azul presentó un 5-3-2 con once completamente rodado, sin ningún titular de bajo rodaje y 32 jugadores con minutos, lo que indica una rotación amplia pero con jerarquía clara en el once inicial; sin bajas reportadas y Larcamón también rondando el año y medio al frente, la plantilla muestra estabilidad y reconocimiento de roles.
Necaxa se parapeta en bloque medio con su 3-4-2-1, comprime el mediocampo para negar la salida de Cruz Azul y espera la transición: con solo el 46% de posesión no van a disputar el balón, van a vivir del robo y del espacio a la espalda, buscando a Carranza en profundidad o el disparo de media distancia cuando Leyva llegue desde la segunda línea.
Cruz Azul sale a mandar con el 57% de posesión y 82% de precisión de pase, intentando fijar el bloque rival con Palavecino como motor creativo (3 pases clave, 4 tiros) y desbordar por bandas hasta llegar al área, donde generan el 56% de sus disparos; el riesgo está en los primeros 15 minutos del segundo tiempo, tramo en que históricamente reciben, lo que puede abrir el partido si Necaxa comprime bien y sale rápido.